Para hacer un lavado de raíces no necesitas utilizar ningún producto, tan solo agua de la mejor calidad posible con el pH estable.

PASO 1 – Vacía el depósito de recirculación, llénalo de agua de la mejor calidad posible y estabiliza el pH.

PASO 2 – Recircula el agua con pH estable durante un mínimo 30 minutos (recomendado hasta dos horas).

PASO 3- Vacía el depósito de riego y vuelve a llenarlo con agua limpia y pH estable.

PASO 4- Vuelve a recircular y si después de la recirculación la EC del agua del depósito sigue estando por encima de lo deseado, repite el proceso hasta dejar la EC dentro de los parámetros deseados.

NOTA: Un indicador de que el lavado de raíces se ha realizado correctamente es que el agua de la recirculación se ha quedado con una EC próxima al agua empleada para hacer el lavado.   

PASO 5-  Llena el tanque con agua limpia y prepara la solución de nutrientes siguiendo las indicaciones.